viernes, 2 de agosto de 2013

Sitges y sus alfombras de flores

A principios de junio el sol empezó a lucirse por esta sección del mundo. Aunque no era tiempo aun de salir sin ningún tipo de abrigo, a algunas horas del día ya se podía ir con manga corta o pantalón corto. A mí me empezaba a regresar el alma al cuerpo, pero sobretodo el color.

Aprovechando los días soleados decidí que era hora de ir de paseo a algún lugar cercano, pero que sobretodo tuviera playa. Entonces me encontré con un grupo de gente que iba para Sitges el domingo 2 de junio a ver las alfombras de flores por las fiestas del Corpus Christie.

Este grupo de excursionistas a Sitges lo encontré en una página que se llama 'meetup' (www.meetup.com). Esta página y el couchsurfing son una gran red social para los que les gusta encontrar compañía durante sus viajes. En el meetup he encontrado donde y con quien hacer yoga, donde y con quien ir a bailar, donde y con quien ir a actividades culturales y por supuesto con quienes ir de paseo de vez en cuando. La idea de esta página es juntar personas con aficiones en común y así puedan realizar actividades en conjunto. Pues sí, la globalización nos hace seres más solitarios y a veces cuesta encontrar gente que le guste hacer lo mismo que a uno, pues aquí hay una buena opción. Funciona en gran parte del mundo, así que cualquier viajero con un ataque de soledad puede acudir al meetup. El couchsurfing también es una gran opción, la gente suele anunciar sus actividades o escribirte mensajes para pedir consejo de viaje o compañía. A través de estos dos medios he hecho amigos de India, Algeria, Rusia, Italia, Irán, Inglaterra, etc.

Pero volviendo a Sitges, me fui en tren desde Barcelona, éramos como 20 personas. Quedamos de vernos en la estación de Rodalies en el Paseo de Gracia a las 9 a.m. Todos compramos nuestros tiquetes, unos 10 euros ida y vuelta y nos fuimos al andén a esperar nuestro transporte. El grupo estaba organizado por Toni, un chico que conoce mucho sobre Catalunya, aparte de coordinar el grupo también hizo de guía. Llegamos a eso de las 11 a.m., desayunamos y empezamos nuestro recorrido.

Sitges está situada en la costa del mediterráneo, a unos 35 km de Barcelona, más o menos 45 minutos en tren. Es conocida por ser una de las ciudades con las mejores playas, comparado incluso con Saint Tropez en Francia. Las playas son bonitas, pero son playas urbanas, o sea, con edificios y cemento cerca.

Primero empezamos por recorrer el interior de la ciudad, calles angostas de adoquines, pero en esta ocasión estaban adornadas con alfombras de flores, en su mayoría claveles. Los vecinos se organizan para la celebración del Corpus Christie y por calle crean el diseño de su alfombra y la construyen. Es un concurso, pero realmente lo hacen por el placer y gusto , pues no hay premios económicos.

Alfombra de flores en Sitges.

Estos días hacen que Sitges se llene de visitantes, todos debíamos caminar a paso lento uno tras otro, pues las calles son angostas y casi todas estaban cubiertas por las flores. Recorrimos las calles viendo las distintas alfombras, sin dejar de notar que los balcones de las casas también estaban repletos de flores, todo en Sitges se cubre de flores en esta semana.

Una vez que salimos del centro de la ciudad llegamos a un malecón. Nuestro grupo caminó un rato alrededor de la ciudad por el malecón, mientras Toni nos relataba algunos detalles sobre Sitges. Resulta que en algún momento fue una fortaleza importante, una ciudad amurallada, por eso su nombre, Sitges, que viene de “sitja” que significa hoyo profundo o depósito de grano. Como datos curiosos, Sitges, también es tierra de personajes como el creador de la marca de Ron Bacardi, quien se fue a Cuba a probar suerte o el del Ron Brugal, que se fue a República Dominicana con el mismo objetivo.

Finalmente nos fuimos por una cerveza. Eso dio espacio para poder conversar más entre todos y conocernos. Nuestra mesa era una pequeña muestra de la diversidad de este mundo: Canadá, Irán, India, Alemania, Francia, España, República Dominicana, Estados Unidos y por supuesto Costa Rica.


Para terminar la tarde me fui con Morgane, una chica francesa, a tomar el sol a la playa. La casualidad me hizo encontrar a alguien como yo, con el traje de baño listo para terminar el día con un poco de sol. El baño en el mar, tuvo que esperar unas semanas, el agua en junio aun estaba muy fría!


De Cuba por lo menos el sol tenía Sitges, y esta calle.





Algunos decoraban sus portales o balcones

Regaderas flotando en el jardín

Sitges

Sitges

Sitges

Sitges

Irán, Costa Rica e India.

Pompas de jabón

El creador de las pompas

Sitges y pompa de jabón

Alfombra de flores en Sitges

Idem

Un huevo que flota por el chorro de agua.  Como se supone que esta fiesta en su versión pagana responde a la fertilidad, viene de la Pascua también, pues los huevos también estaban por ahí.

La Playa de Sitges

La playa en Sitges

Alfombra de flores.

jueves, 18 de julio de 2013

Flechazo en San Sebastián

Estoy escribiendo esto dos meses y medio después de haber estado en San Sebastián.  Como quería refrescar la memoria me puse a repasar las fotos y bueno, de nuevo esas mariposas en la panza, como cuando uno se encuentra con alguien que le gusta. Una de las primeras frases que me dije cuando sentí San Sebastián fue: esta es una ciudad en la que viviría.  Le fui infiel a Barcelona, lo sé, esa misma sensación la sentí cuando vine por primera vez, pero bueno, se pueden tener muchos amores en la vida.  San Sebastián me flechó.

Luego de más de 8 horas en el coche llegamos a San Sebastián desde La Baule, Francia.  Con uno que otro incidente en la carretera, como ocho policías registrándonos el coche y mis documentos, nada grave, sólo el susto de no entender por qué hacían eso.  Pero fuera de eso, fue un viaje en línea recta, a través de los campos franceses que lentamente se convirtieron en los españoles.

Llegamos muy tarde, ya no se veía mucho de la ciudad pues era de noche.  Subimos al monte Igueldo, donde estaba el apartamento que habíamos alquilado.  Pronto me fui a dormir, así que al día siguiente, estaba de primera despierta.  Salí al salón del apartamento y ahí estaba, a través de los ventanales: el mar.  No tenía ni idea de aquella vista, la noche anterior las ventanas eran negras, pero esa mañana, lo oscuro se había convertido en mar.

El primer día caminamos por el casco antiguo de San Sebastián.  Comimos pinchitos por ahí y caminamos hasta agotarnos.  San Sebastián es muy característico, está en medio de verde por todo lado, pero paralelo a eso hay una ciudad tan limpia y bien ‘puesta’ que parece un estudio de cine.  Además, el mar, ahí, al lado.

Otro de los días aprovechamos para ir al parque de atracciones en el Monte Igueldo.  Para llegar ahí subimos en un funicular.  Desde lo más alto, disfrutamos como niños y con los niños de las familias con las que estaba, de una montaña Suiza, no rusa, cuyos carritos eran de madera, no había cinturón de seguridad, pero recorría el risco de Igueldo por el costado, sólo se veía, hacia abajo, la caída al mar.  Para alguno de los niños fue mucha adrenalina, yo me asusté, lo confieso, un poco de vértigo.  El viajecito es corto, pero sin cinturón de seguridad y el límite tan al lado, pues da sustillo.


Además está el carrusel, el tobogán de madera, el trencito.  Para los adultos, unos bancos colocados estratégicamente mirando hacia Playa La Concha y el bar muy cerca.

Ese día lo terminamos con la visita a la escultura “El Peine del Viento”, del artista Eduardo Chillido.  Estas son tres estructuras de acero incrustadas en las rocas en Playa Ondarreta, justo al final de la Bahía la Concha.

El domingo en San Sebastián fue nuestro último día, nos íbamos en la tarde, pero antes nos fuimos al centro.  En el parque había una fiesta, la ciudad entera estaba afuera, mesas con pinchos, cerveza, familias y jóvenes.  Vida de calle y nosotros nos unimos: a la calle y de pinchos!

El dueño del apartamento en donde nos quedamos nos recomendó visitar Astelena, un sitio de pinchos a un costado de la Plaza en el centro, tiene muy buena fama.  Nada como preguntar a un local sobre estas cosas, antes habíamos encontrado buenos pinchos, es casi imposible comer mal en San Sebastián, pero aquí fue impresionante.

Cuando ya casi dieron las 4 p.m. nos fuimos a la estación de tren, de donde saldría mi transporte de regreso a Barcelona.  Seis horas de lectura y descanso y llegué a casa.

Páginas web donde encontrar pisos para alquilar:
www.homeaway.es
www.cross-pollinate.com
Fechas: 18-21 abril 2013


Playa La Concha desde el Monte Igueldo


El barrio donde estaba nuestro apartamento.

La Plaza Igueldo.
Funicular hacia Igueldo.

Caminando por la ciudad.




















 

Vista desde arriba de la Montaña Suiza











La pelota vasca

Domingo en San Sebastián.



Pinchos en Astelena.

Ancas de rana.